Caso de estudio · Dirección de arte
Una lectura complementaria sobre cómo ordenar la información visual de un estudio creativo.
Este caso no repite el recorrido de las otras piezas del portfolio. Mientras que los proyectos anteriores se centran en la producción editorial y la documentación de campañas, aquí la mirada se posa en el sistema interno que sostiene ese trabajo: el tablero de seguimiento que usamos para coordinar entregas, revisiones y referencias visuales con cada colaborador.
El encargo llegó de un estudio de diseño de autor que necesitaba reorganizar la manera en que su equipo consultaba el estado de cada serie fotográfica. No había un problema de producción, sino de lectura: la información existía, pero estaba dispersa en correos, archivos y notas sueltas.
Trabajamos sobre tres frentes concretos. Primero, la jerarquía visual de las tarjetas de proyecto: cada serie pasó a mostrar su fase actual (boceto, producción, edición o entrega) con un código de color que se mantiene en todas las vistas. Segundo, la ficha técnica de cada pieza se unificó para incluir referencias, materiales y decisiones de dirección de arte en un solo lugar.
El tercer frente fue el más delicado: el registro de revisiones. Antes cada comentario quedaba en el hilo de un correo. Ahora el tablero guarda el historial de cambios junto a la imagen correspondiente, de modo que el equipo puede reconstruir el proceso sin buscar en bandejas de entrada.
La reorganización se hizo por etapas para no interrumpir los proyectos en curso. Durante las primeras dos semanas migramos los registros activos y definimos las etiquetas de estado junto con el equipo. Después ajustamos la vista de calendario para que las entregas de campañas y editoriales aparecieran sin mezclarse con tareas internas.
La última fase fue la más corta: una sesión de prueba con tres proyectos reales para verificar que la información se encontraba en menos de dos clics. Ese criterio, simple pero exigente, terminó guiando varias decisiones de diseño.
Support Dashboard Refresh
Un proyecto que complementa la serie con una mirada distinta: la reorganización de un panel de soporte para un estudio de diseño de autor. No se trata de una campaña ni de un editorial, sino de la infraestructura interna que sostiene la comunicación con clientes y colaboradores.
El estudio trabajaba con un sistema de seguimiento disperso: correos sueltos, notas en papel y archivos compartidos sin orden. Cada proyecto editorial implicaba coordinar fotógrafos, estilistas, modelos y clientes, y la información se perdía entre conversaciones. La propuesta fue centralizar todo en un panel único que mostrara el estado real de cada colaboración.
El rediseño se centró en tres áreas: el registro de entregas, la programación de sesiones y el historial de revisiones. Cada pieza del portfolio ahora tiene una ficha técnica vinculada a su proceso, desde el primer boceto hasta la aprobación final.
El panel pasó de ser una lista estática a un flujo de trabajo con etapas claras. Cada proyecto visual se acompaña de referencias, pruebas de iluminación y notas de dirección de arte. Los clientes pueden ver el avance sin necesidad de pedir actualizaciones por correo.
La implementación tomó seis semanas, con pruebas reales durante la producción de una campaña independiente. El resultado fue un sistema que no solo organiza tareas, sino que documenta el proceso creativo de cada colección.
Mientras los otros proyectos muestran el resultado visual —una colección, un editorial, una campaña—, este aborda el soporte interno que hace posible ese trabajo. Es la pieza que explica cómo se gestiona la información detrás de cada entrega.
La intención no es mostrar una herramienta técnica, sino evidenciar que el orden administrativo también forma parte del oficio creativo.