Proyecto 01 · Dirección de arte
Un sistema de recepción digital para diseñadores emergentes que llegan al estudio con su primer portfolio bajo el brazo.
Cuando un fotógrafo de moda o un estilista se acerca por primera vez, suele traer una carpeta desordenada: referencias sueltas, bocetos sin fecha, campañas a medio documentar. El portal de ingreso nació para ordenar ese material antes de la primera reunión.
La idea no era crear un formulario más, sino un espacio donde cada persona pudiera subir su serie fotográfica, anotar el concepto detrás de cada toma y señalar qué piezas considera clave para su presentación ante galerías o agencias.
Trabajamos con una retícula asimétrica que imita la maquetación de una revista independiente. Cada proyecto subido se muestra como una ficha con su ficha técnica, el proceso creativo y las referencias visuales que el autor eligió.
La interfaz separa la carga de material en tres pasos: contexto del proyecto, selección de imágenes y notas de dirección de arte. Así evitamos que el autor se pierda en opciones y nos aseguramos de que la información llegue ordenada al equipo de curaduría.
Antes, la primera reunión se gastaba en preguntar qué era cada imagen y por qué estaba en la carpeta. Ahora el equipo llega con el material ya leído, con las dudas anotadas y con una idea clara de qué líneas de investigación estética quiere profundizar el autor.
El portal también dejó registro de las decisiones: qué series se descartaron, cuáles pasaron a edición y qué referencias visuales marcaron el rumbo de la colaboración. Ese archivo se volvió útil para las siguientes temporadas.
Support Dashboard Refresh
Un proyecto que complementa la serie con una mirada distinta: la reorganización de un panel de soporte para un estudio de diseño de autor. No se trata de una campaña ni de un editorial, sino de la infraestructura interna que sostiene la comunicación con clientes y colaboradores.
El estudio trabajaba con un sistema de seguimiento disperso: correos sueltos, notas en papel y archivos compartidos sin orden. Cada proyecto editorial implicaba coordinar fotógrafos, estilistas, modelos y clientes, y la información se perdía entre conversaciones. La propuesta fue centralizar todo en un panel único que mostrara el estado real de cada colaboración.
El rediseño se centró en tres áreas: el registro de entregas, la programación de sesiones y el historial de revisiones. Cada pieza del portfolio ahora tiene una ficha técnica vinculada a su proceso, desde el primer boceto hasta la aprobación final.
El panel pasó de ser una lista estática a un flujo de trabajo con etapas claras. Cada proyecto visual se acompaña de referencias, pruebas de iluminación y notas de dirección de arte. Los clientes pueden ver el avance sin necesidad de pedir actualizaciones por correo.
La implementación tomó seis semanas, con pruebas reales durante la producción de una campaña independiente. El resultado fue un sistema que no solo organiza tareas, sino que documenta el proceso creativo de cada colección.
Mientras los otros proyectos muestran el resultado visual —una colección, un editorial, una campaña—, este aborda el soporte interno que hace posible ese trabajo. Es la pieza que explica cómo se gestiona la información detrás de cada entrega.
La intención no es mostrar una herramienta técnica, sino evidenciar que el orden administrativo también forma parte del oficio creativo.